OPINIÓN

Desde Renca, con unidad abrimos caminos

Sin dudas, todo lo que siguió a la jornada del 18 de octubre de 2019  constituye un hito en la historia de este largo y angosto país. Se trató del despertar de un pueblo diezmado y empobrecido por el sistema económico heredado del régimen militar y administrado por los gobiernos de la Concertación, que nunca tuvo la intención de reformar profundamente la Carta Fundamental. Si bien en 2005 se le pasó una mano de pintura democrática, en lo sustancial mantuvo vigente las bases (y los candados) que sostenían la Constitución de 1980.


Luego de incesantes meses de lucha social y política, los chilenos y chilenas se han ganado el derecho de avanzar hacia una nueva Constitución que sea escrita no entre cuatro paredes sino mediante un órgano colegiado y representativo del pueblo y sus intereses.


Esa lucha también se ha dado a nivel comunal, teniendo un nivel de convocatoria sorprendente, sobre si consideramos el antecedente de haber tenido un gobierno comunal encabezado por una alcaldesa UDI, en que se coartó durante 16 años toda capacidad o ánimo de organización y protesta social.

“Los chilenos se han ganado el derecho de hacer una nueva Constitución que no sea escrita en cuatro paredes sino mediante un órgano representativo de los intereses del pueblo“

Estas acciones de protesta también dejaron de manifiesto la peor cara de la represión policial, y que se repitió cada vez que vecinos y vecinas se manifestaban en los alrededores del centro cívico.  Pese a que por presión popular hubo un cambio en el mando de la 7ma comisaría (luego de que se viralizaran imágenes del entonces Mayor Reyes disparando con escopeta a un grupo de escolares) esto no sirvió de mucho, debido que dicha institución sigue actuando de forma abusiva y desproporcionada, saltándose cualquier tipo de  protocolo, atacando e hiriendo a manifestantes y transeúntes con un excesivo nivel de violencia.


Como una respuesta a ello, y en miras de transformar esa energía popular en un apoyo concreto al proceso constituyente, es que durante  este verano distintas fuerzas políticas y organizaciones sociales se encontraran en un comando de unidad por el Apruebo, con miras al plebiscito del 26 de abril. Este tipo de coordinación amplia y diversa ha marcado la pauta de otros proyectos en la región y en el resto del país, siendo necesario recalcar que en Renca fuimos los primeros en dar pasos en esa dirección.


En ese sentido, hago un llamado a todos los renquinos y renquinas, a los militantes de base, a los independientes, a mis vecinos y vecinas de la población José Cardijn y Huamachuco a que no podemos desaprovechar esta oportunidad. Una Nueva Constitución (y que sea redactada por una Convención Constitucional) es la verdadera chance que tenemos para avanzar hacia la conquista de los derechos sociales en salud, educación, vivienda, pensiones, entre otros. 


Para seguir en el camino de mayor justicia social que se abrió con el despertar de Chile hace ya casi 5 meses, debemos dar ese paso, involucrarnos, tomar las banderas del Apruebo, apoyar en las calles este proceso, que sin dudas traerá mayor equidad, mayor justicia social pero por sobre todo, así como el nuevo nombre de la célebre plaza santiaguina, la tan ansiada Dignidad.

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