OPINIÓN

Estallido social y violencia: Cuando chocan dos mundos

Cuando Mario Rozas dice que los Carabineros que dispararon a Gustavo y FabiolaGustavo Gatica y Fabiola Campillay perdieron sus ojos por la irresponsable acción policial. Gustavo en Plaza Baquedano por perdigones de Carabineros y Fabiola por el impacto de una lacrimógena cuando salía de su casa para ir a trabajar. Ambos casos siguen sin responsables. siguen en funciones y que es posible que no hayan sido ellos, es cuando la violencia duele. Duele tanto como las más de 400 personas que han perdido total o parcialmente la vista. Mucho más aún los 40 fallecidos, varios de ellos con participación directa de agentes del estado.


Cuando el estallido vive sus primeros días, en un mundo paralelo y para responder al caos, grupos de personas salen a cuidar armados sus viviendas y condominios.


Su distintivo, un chaleco amarillo. El mismo usado en las protestas en Francia pero con un fin diametralmente distinto. Después de un par de días, pasan de cuidarse de los saqueadores y ladrones a cuidarse de los “manifestantes”, que hacen su enemigo. En Escuela Militar se los veía deambular nerviosos, gritando sus consignas alusivas a Pinochet y reivindicativas de la Dictadura. Suele pasar que en momentos así, de polarización fuerte, es cuando la ideologías así de extremas se asoman sin pudor.

Dos mundos, dos estándares


Ahí aparecen los dos mundos: uno con la sociedad movilizada del “Chile despertó” y otro mundo, paralelo pero no tan ajeno, que se manifiesta de manera reactivamente violenta. Curiosamente, los mismos que condenaban “la violencia” y querían una “paz” inmediata sin justicia, fueron los que tomaron las banderas del “Rechazo” a la Nueva Constitución.


Las banderas del negacionismo, la alt-right y la ConfederaciónLos estados del Sur de Estados Unidos que defendían la esclavitud ,así como personas armadas con bates, bastones, escudos y cascos. Mismos implementos con los que han dejado decenas de víctimas de agresiones, entre ellas un reconocido periodista.


Y así fue como los niños bien, que lavaban muros y limpiaban barricadas, pasaron a ser brigadistas de una campaña violenta desde el primer minuto. Acusaron todo el tiempo al pueblo movilizado organizarse para hacer el caos, pero era una sede de la UDI donde se fabricaban las armas blancas. La diferencia de ellos con nosotros es que enfrentamos la violencia estructural, no tratamos de sumarnos a ella casi como paramilitares.


Digámoslo tal como es: ellos quieren mantener el modelo a toda costa, y para ello han fomentado la “escalada de la violencia”. Quizá les lleva a pensar que de esa forma una manifestación pueda ser reprimida a golpes y disparos de manera legal. En el fondo, son varios los que sólo quieren ver un poco de sangre correr.


La distención


A día de hoy, la única solución para detener las movilizaciones sociales es que el Gobierno se abra a modificaciones profundas del Estado. La sociedad ha demandado cambios en la estructura social y cualquier gobierno debiese apuntar su agenda hacia allá. También debe considerarse seriamente la disolución de Carabineros y su reemplazo por una nueva policía con otros estándares. En cualquier caso, nosotros ya pusimos estos temas sobre la mesa, ahora la pelota está en su lado de la cancha.


Lo que no pueden hacer es volver a cometer el error de en vez de escucharnos y dialogar, vernos y tratarnos como el “enemigo interno”. La frase no solo recuerda tiempos oscuros, también lleva a un enfrentamiento cuya suma es cero.


Hoy se viven tiempos difíciles y de posiciones encontradas y Renca no está ni estará ajeno a ello.

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