CORONAVIRUS DEPORTES

Almuerzos solidarios, un partido “histórico”

“Hace un mes que acá no corre la pelota por el Coronavirus, pero la pasión por el fútbol no muere y se adapta” así introduce Óscar Yevenes, uno de los organizadores, a este especial partido, el más importante de los últimos años. Es la cuarta vez que salen a la cancha este mes. Nos referimos al equipo de la Asociación Histórica de fútbol de Renca, integrada por 38 clubes amateur de todos los rincones de la comuna. En un par de horas repartirán más de quinientos almuerzos solidarios. Si la bondad se midiera en goles, ellos irían ganando por goleada.


Es sin dudas un encuentro distinto: no hay mallas ni árbitro, y las tarjetas se han remplazado por saleros y cucharones. Como el mejor equipo de fútbol, los más de diez voluntarios aceleran la marcha en el pasillo exterior del sector de camarines, moviéndose con facilidad cada uno en su rol.

Al rato, se comienzan a encender los fogones en el Parque las Palmeras, los ingredientes ya están preparados. El menú de hoy: tallarines con salsa bolognesa y sopa de mariscos para todo aquel que lo pueda necesitar.


Además de los colaboradores en la cocina, también otros funcionan como apoyo en la parte logística. Varios comentan que es la misma fuerza que aparece cuando hay terremotos, incendios – u otras tragedias que azotan nuestro país – pero que hoy golpea en todo el mundo. “Estamos luchando contra otra pandemia que ha estado invisibilizada a lo largo de la historia, que es la pobreza”, agrega Óscar.

El sazón y aroma ya comienza a sentirse en el borde de la cancha “1” de las Palmeras, desde donde se divisan a lo lejos los primeros vecinos que se acercan a recibir su ración, cargando pequeñas ollitas o tápers.

Entre quienes llegan está Cecilia, que se sacó la “vergüenza por aceptar ayuda” que tenía y decidió venir. Comenta que esta iniciativa es de gran ayuda, ya que su pensión no le alcanza para cubrir los gastos básicos del mes. Hace algunos meses, su hija fue diagnosticada con una compleja enfermedad, lo que ha complicado aún más la situación. Cecilia agradece a los voluntarios con lágrimas en los ojos cuando le entregan su porción. “Si no ocurre un milagro, lo más probable es que tenga que volver a venir”, concluye.


Para los organizadores, las 500 raciones semanales significan quinientas sonrisas en momentos difíciles, y eso es más que suficiente. “Es un poco mantener viva la magia del fútbol, que para algunos puede sonar ridículo, pero no es cuando ves la esperanza en los ojos de gente que se lleva un plato de comida a su casa”, sentencia Yévenes.


Sólo sabemos que estar vivos hoy se valora más que nunca, al igual que la solidaridad e iniciativa de estos vecinos. La incertidumbre del Coronavirus empapa los días y no se sabe cual será el resultado. Lo único que sabemos, y lo peor de todo, es que queda mucho partido por jugar.

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