EDITORIAL

Editorial: La trampa de las cifras

Cada vez que aparece en cadena televisiva el Ministro de Salud entregando información sobre los contagiados y fallecidos del COVID-19 en el país, crece el manto de dudas sobre la veracidad de esas cifras. Han sido tantos los errores y las volteretas de Mañalich y la subsecretaria Daza, que al día de hoy están generando más chistes y memes que confianza en la ciudadanía.


Renca ha tenido en los últimos días un aumento explosivo en el número de contagiados, llegando a superar la barrera de los 240 el pasado 03/05. A pesar de estas preocupantes cifras y bajo los enigmáticos parámetros del Ministerio de Salud, aún no hemos sido declarados en cuarentena. Esta es una realidad que viven muchas comunas del país, debido a la falta de claridad respecto a los criterios y las variables que se tienen a la hora de declarar cuarentenas, que llevan a dudar si realmente obedecen a la verdad o a otro tipo de intereses. Más aún después de instalar el confuso concepto de “nueva normalidad”, que no es otra cosa que salvaguardar intereses económicos por sobre la salud de las personas.


Contrario a lo que uno esperaría – “acciones rápidas, decisivas para frenar lo más que se pueda al virus” – en Chile partió de la idea en que muchos, quizá todos nos contagiaremos, aunque no al mismo tiempo para no saturar la precaria red de salud, a eso se le llama aplanar la curva.


Ahora, si se quisiera, la curva también se puede aplanar de manera antojadiza, por ejemplo, declarando menos contagiados. El pasado 2 de abril el secretario del Colegio Médico José Bernucci declaró en un canal de televisión que la cantidad de test diarios jamás fueron 7000, como lo ha declarado Mañalich en varias oportunidades, sino que se realizan entre 1500 a 2200 test diarios.


Otra forma de bajar el perfil a las cifras es declarando menos fallecidos. Hace algunos días una destacada periodista se hacía la misma pregunta, indicando que el mes pasado hubo un 11% más de fallecidos que el promedio de los últimos 5 años. Hasta el día de hoy seguimos esperando una explicación o el detalle de por qué murieron tantos chilenos. Quizás cuántos de ellos habrían dado positivo por Coronavirus. Por si fuera poco, hace unos días el Ministerio de Salud recién agregó a los asintomáticos a la totalidad de contagiados, situación que explica por sí sola el interés por mantener de forma antojadiza la curva plana, pues no fueron considerados desde un principio.


Si nos vamos un poco más atrás, esto de manipular los números, las gráficas a su favor no es cosa nueva en el gobierno de Piñera y sus cercanos. Los ejemplos abundan. A fines del gobierno de Bachelet, por ejemplo, repitieron infinidad de veces que Chile se había desacelerado por el miedo a la reforma constitucional, y que un ránking del Banco Mundial les daba la razón. Bueno, poco después el Economista Jefe del Banco Mundial Paul Romer (que después ganaría el Nobel de economía) tuvo que pedir disculpas por “el error” y admitió las motivaciones políticas que había detrás de estos índices. Resulta que uno de los que elaboraba el ránking era muy cercano a la campaña de Sebastián Piñera, que ese tiempo estaba en plena campaña de los ahora lejanos “tiempos mejores”


Después vinieron los famosos gráficos alterados del entonces candidato en los debates de noviembre de 2017, para supuestamente demostrar la baja en los delitos durante su primer gobierno. En diciembre de ese año, el que había sido su ministro también en el primer período Jaime Mañalich reconoció que había reducido las listas de espera en alrededor de 80 mil pacientes por “razones administrativas”, dejando a muchas personas esperando un llamado que nunca llegó. Sólo en el Hospital San Juan de Dios se borraron a 30.000 pacientes para mejorar las estadísticas y poder exhibirlo como un logro.


La credibilidad, que debiese ser un valor sumamente importante en el ámbito político, lamentablemente está escaseando. Parece ser que en estos tiempos de pandemia y de crisis-varias la mejor opción es confiar en nosotros mismos. Si algo nos ha demostrado esta coyuntura es que la respuesta – o al menos, una de las salidas – parece estar nuevamente en la fuerza de la comunidad. 


El Director

A %d blogueros les gusta esto: