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Hijos de la calle, una mirada solidaria

En momentos en que las ollas comunes vuelven a tener relavancia producto de la crisis sanitaria y económica, acompañamos a ONG Hijos de la Calle en una importante jornada solidaria.


Como pocas veces nos ha tocado ver en nuestros recorridos, al llegar al galpón ubicado en calle Piedra Lobos las medidas sanitarias son estrictas y se cumplen a cabalidad. Después de una revisión de mascarilla, lavado de manos con alcohol gel y medición de temperatura podemos ingresar al comedor solidario de ONG Hijos de la Calle, donde cientos de vecinos reciben una ayuda en estos tiempos difíciles.


La agrupación, nacida hace más de 15 años, lleva organizando este comedor comunitario hace poco más de dos años, ligándose de manera permanente a su entorno y el resto del tejido social de la comuna. Mauricio, su director, comenta que en diciembre del año pasado el equipo se propuso una meta más importante.


De atender a cerca de 120 vecinos una vez a la semana, pasaron a entregar un total de 1.000 raciones entre los tres días a la semana que pasaron a funcionar.

A partir de la crisis económica provocada por la pandemia, además del comedor, han apoyado el funcionamiento de otras ollas comunes, realizado entrega de canastas familiares y reparación de viviendas. Las donaciones son realizadas tanto por personas como por empresas. “Lo importante es beneficiar a las familias más necesitadas y a muchos adultos mayores que no cuentan con una red de apoyo familiar.


Aquí la distancia social se respeta: 1 metro entre cada uno de los que espera en la fila. Detrás de las mascarillas las muestras de cariño y las risas permanecen, aún con las tensiones que genera el trabajo en condiciones tan duras. Al rato, el sonido del cucharón golpeando la olla resuena en todo el galpón. Es la señal de que el chaquicán está listo para ser servido. “Los chiquillos le ponen dedicación y se nota, la comida tiene el toque hogareño”, dice Clarita, una de las beneficiadas, mientras espera su porción.


Además de los almuerzos solidarios, Hijos de la Calle ha comenzado a entregar cajas de mercadería para aquellos que les cuesta más acercarse o tienen más miedo de contagiarse, especialmente los adultos mayores. “Es un reemplazo de lo que podrían acceder aquí, sin los riesgos que eso trae”, agregan.


Una historia, una mirada


Entre los adultos mayores que reciben ayuda se encuentra la señora Celinda, orgullosa vecina de la comuna. Cuenta que nació en Paine, pero cuando tenía cinco años no volvío a ver a sus padres nunca más. Hace años, Celinda asistía a un comedor del Hogar de Cristo ubicado en Totoral Bajo, pero con el cierre de ese centro se quedó sin el sustento asegurado y sin sus amigos de la comunidad.


Celinda está muy agradecida por la atención y dedicación entregada por los voluntarios. “Si no vengo aquí, capaz que no tenía que comer hoy”, señala. Además, el contacto con el resto de sus vecinos y los voluntarios es una de las cosas que la mantiene “viva”, en sus palabras.

Agrupación Hijos de la Calle funciona todos los martes, jueves y sábados en calle Piedra Lobos #1235, Renca. Para continuar con su importante labor necesitan donaciones de alimentos no perecibles, ropa de abrigo y juguetes. Contacto: +56998736983 (Mauricio)

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