CORONAVIRUS LOCAL

Profesor renquino diseña ventilador de bajo costo: lo bautizó en honor a George Floyd

El prototipo, bautizado como “George Floyd” en homenaje al ciudadano estadounidense asesinado por la policía de ese país, ha logrado igualar el estándar de calidad de los equipos de respiración importados. Eso sí, costando un 92% menos.


Mientras la crisis del Coronavirus sigue avanzando y el colapso del sistema sanitario se hace más patente, no han sido pocos los funcionarios de salud que han alertado sobre los primeros signos de escasez de insumos médicos, tanto los que se utilizan para tratar a los pacientes como los que mantienen seguros a los trabajadores.


Uno de los dispositivos que han resultado ser claves para el combate a la pandemia son los ventiladores mecánicos, que ofrecen una línea de respiración a todos aquellos pacientes que no pueden hacerlo por sus propios medios. Se cree que la falta de aparatos suficientes fue uno de los factores que llevaron a que, por ejemplo, Italia y España tuvieran elevados índices de mortalidad. Incluso, ya se habla de la existencia de una carrera o “guerra” por los ventiladores.


Se estima que antes de la pandemia habían 1.628 mecanismos de ventilación asistida disponibles en Chile. En marzo pasado, sin embargo, se anunció la compra de 1.477 equipos, de los cuales sólo han llegado cerca de 300. A estos se debe sumar los 515 que donó la CPC, uno de los principales gremios empresariales del país.

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En ese escenario de necesidad han surgido diversas iniciativas desde el mundo académico, empresarial, pero también desde personas que ponen sus conocimientos e inventiva a disposición para fabricar de la manera más rápida una cantidad de ventiladores suficientes. El objetivo es no tener que llegar al famoso problema de tener que elegir a quién se atiende y quién no.


Entre estas personas está Óscar Godoy, ingeniero y profesor renquino que hace dos meses dedica – cuando no está haciendo clases – la totalidad de su tiempo en desarrollar su prototipo de ventilador mecánico bautizado como “George Floyd”.


“Estando en cuarentena empecé a darme cuenta lo necesarios y escasos que estaban estos aparatos, que eran bastante caros y no iban a alcanzar a llegar a tiempo, por eso tuve la idea de comenzar a fabricar el mío propio”, dice mientras enseña las funcionalidades de su equipo, el cual espera terminar en los próximos días.


Este egresado del Liceo Industrial de Renca cuenta que no ha sido sencillo acercarse al estándar de calidad que manejan los fabricantes principales, pero que paso a paso está logrando avances importantes. La cuarentena, por otro lado, ha sido un obstáculo para conseguir piezas o colaboración de parte de colegas. “Aquí se necesita trabajo de neumática, de mecánica, de programación, electrónica, etcétera, pero hasta ahora ha sido todo construido a pulso por mí”, comenta.


Debido a la imposibilidad de salir a buscar los materiales y las demoras en los servicios postales, ha tenido que arreglárselas con lo que tiene. “La mayoría de los materiales son cosas que me sobraron de otros proyectos, otros tuve que pedirlos por internet y el resto ha sido improvisando con cosas de la casa, que han funcionado muy bien por lo demás”, agrega Óscar.


En el último tiempo distintas universidades han comenzado a producir sus propios ventiladores, algunos basados en el diseño que liberó el MIT. ¿Está el tuyo basado también en este modelo?


No, es un diseño distinto al que presentó el MITInstituto Tecnológico de Massachusetts, prestiosa universidad norteamericana , que es el que están haciendo la Chile y la Católica. Este ventilador está inspirado por los ventiladores de transporte que se usan en ambulancias especializadas. El de ellos ofrece un flujo de oxígeno constante pero no tiene monitoreo y las opciones de configuración son limitadas, además que los mecanismos están a la vista y es fácil para que al pasar a llevarlos se echen a perder. Todo eso está corregido mi versión.


El ventilador de la USACH – que había prometido fabricar 1.000 unidades – fue rechazado porque no soportaba a pacientes de más de 45 kilos. ¿Lograste superar esa barrera?


Sí, realmente está a la par de cualquier ventilador de emergencia. El prototipo de la USACH tenía un volumen de 400 centímetros cúbicos, el George Floyd tiene una capacidad de 800cc, por lo que se la puede perfectamente con una persona de 110 kilos. Lo mismo las especificaciones de presión, que pueden oscilar entre 5 y 50 cc de agua a 3 kilopascales. Puede servirle a cualquiera, desde un bebé hasta uno más gordito (ríe)


Y desde el punto de vista del manejo, ¿qué ventajas ofrece el George Floyd al personal médico y enfermeras?


Todo está pensado para que sea fácil y rápido en su uso. En general a los médicos les gustan las pantallas grandes, con harta información y eso está en mi diseño, donde se despliega la información en tiempo real mediante gráficos. No existen menús muy complejos y todo se puede ajustar mediante una interfaz analógica muy fiable como son las perillas. También ofrece herramientas de monitoreo de peep y compliance, que permiten a los doctores tomar mejores decisiones con respecto a los pacientes. Todo está pensado para que sea lo más fiable posible.


Me decías que George Floyd es a prueba de fallos, ¿cómo funciona eso?


Todo está diseñado pensando en que hay vidas en juego, por tanto el ventilador no puede fallar ni detenerse en ningún momento. Todas las partes móviles que pueden sufrir algún grado de desgaste están incorporadas en forma redundante. Si falla un componente, sigue funcionando con otro que está de respaldo.

Lo mismo pasa con el suministro de oxígeno, que puede obtener conectándose a la red hospitalaria y si esta está exigida o no están las condiciones, puede funcionar purificando el aire del ambiente. Esto puede ser útil, por ejemplo, en hospitales de campaña o centros de salud en lugares aislados.


¿Cuál es el estado de avance del prototipo? ¿qué te falta para completarlo y cuándo podría entrar en la fase de producción?


Yo creo que en este momento estamos con un 85 – 90% de avance. Sólo nos faltan algunas válvulas y un blender de oxígeno, por ejemplo. En este momento lo que se necesita es apoyo en términos de contar con los permisos para moverme donde los proveedores, algún tipo de financiamiento para las partes que faltan y quizá, alguien que esté dispuesto a ponerlo en uso en su institución.

Hace unas dos semanas tomé contacto con el municipio pero no me han vuelto a llamar. Esta es una oportunidad para que la comuna de Renca sea destacada también por cosas buenas, como una comuna donde se hace innovación, se crean cosas en beneficio del país.


¿Manejas algún estimado del costo por unidad y cuántas podrían fabricarse si tuvieras el apoyo necesario?


Sí, según mis cálculos podría salir entre un millón doscientos mil y un millón y medio de pesos la unidad, dependiendo de la facilidad que tengamos para conseguir los materiales. Con un recinto adecuado y las herramientas podríamos hacer fácilmente unos 80 o 100 diarios.


¿Cómo va el proceso de certificación? ¿Estará a tiempo o lo piensas ya más al largo plazo?

Finalizado el prototipo lo presentaremos a las autoridades sanitarias para que lo evalúen, con la confianza de que cumple con todos los requerimientos. Si sale rechazado, iré una segunda y una tercera vez si es necesario. Y si no alcanza a utilizarse en el manejo de la pandemia, perfectamente puede servir a largo plazo.

En la salud pública seguirán siendo pocos los ventiladores y en la salud privada gran parte del costo es porque los equipos son caros. Este proyecto perfectamente puede ayudar a bajar los costos de salud a futuro, además de renovar el interés por la ciencia y la tecnología.

George Floyd
Foto por Chad David – Flickr


Cuéntanos un poco más del nombre, ¿por qué George Floyd?


Hace poco más de una semana estaba trabajando en el equipo con la televisión prendida y de repente muestran esta noticia del ciudadano estadounidense de Mineápolis que fue asesinado por un policía racista. Me quedé helado cuando mostraron la imagen, fue muy shockeante ver ese nivel de maldad de parte de alguien que supuestamente está para proteger a las personas. Y entonces siguen mostrando el video y ahí escucho la parte en que George pide ayuda diciendo que no podía respirar.

Entonces digo, él decía que no podía respirar, un hecho verdaderamente infame, horrible ¡y yo estoy haciendo un ventilador! Esa impotencia de no poder ayudar me afectó mucho. Prácticamente no podía ponerle de otra manera que no fuera en honor de él y su memoria.


¿Diseñando este dispositivo y además bautizándolo en honor a Floyd, qué tipo de mensaje te gustaría entregar?


Esta es mi manera de decirle al mundo que podríamos hacerlo mejor. Que esa persona y como muchas personas en mi país que están sufriendo con la pandemia no deberían estar muertos. Que hay algo que podemos aportar desde nuestras disciplinas, con conocimientos, con tiempo, no sé. Hay que rescatar la motivación por la vida y por la dignidad humana. Si mi ventilador puede ayudar a salvar vidas, ahí está. Ese es mi aporte.

Óscar Godoy es un vecino de Renca, ingeniero de sistemas digitales y profesor universitario. Hace dos meses está dedicado a diseñar y construir un ventilador mecánico de bajo coste.

Si deseas colaborar con su iniciativa puedes contactarlo vía correo electrónico a oscargodoyc@gmail.com

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