SOCIEDAD

1.126 niños y niñas de Renca recibieron materiales educativos gratuitos

El proyecto Aprendo jugando… del jardín a la casa movilizó a más de 180 funcionarias y más de 50 voluntarios, entre ellos personas de clubes de adultos mayores, para tejer, coser y confeccionar a mano distintos artículos del kit que recibió cada niño y niña de los 1.126 que asisten a la red de salas cuna y jardines infantiles municipales de Renca. Esto con el fin de estimular sus aprendizajes en este periodo de confinamiento. 


Muñecos tejidos, croqueras, lápices, potes de masa, plasticinas, cuerda trenzada, gasas teñidas, argollas con cintas, esterillas y lanas, saquitos sensoriales y libros fueron algunos de los materiales que, según su edad, recibieron los niños y niñas a finales de julio.


El cuidado de niños y niñas, procurando acompañar su desarrollo y sus aprendizajes, ha sido uno de los grandes desafíos para las familias en este tiempo de cuarentena. Cuando hablamos de primera infancia, de 0 a 4 años, la educación recibida en ese periodo es crucial para el desarrollo de los infantes. El psicólogo experto en apego Felipe Lecannelier afirma que “el bebé nace con el 22% de su cerebro desarrollado, pero ya a los 3 años alcanza el 65%, esto implica que en esta etapa se desarrolla 45% de su actividad cerebral”.


En este contexto, desde el cierre a mediados de marzo de los jardines infantiles municipales -aquellos que en Renca se reconocen por sus nombres de volcanes, cerros y montes-, el equipo de primera infancia de la Corporación Municipal de Renca se ha centrado en buscar formas innovadoras para continuar con el proyecto educativo de los más pequeños. Así surgió la iniciativa de entregar un set de materiales didácticos que le permitiera a las familias enriquecer sus oportunidades de aprendizajes.


Del jardín a la casa


Nicole Muñoz, educadora de párvulos del Jardín Cumbre Volcán Lonquimay, cuenta que desde el cierre del jardín han mantenido comunicación con las familias y las acompañan mediante llamadas, video llamadas, reuniones virtuales, cápsulas educativas, láminas con experiencias de aprendizajes enfocadas en el juego, sin embargo, “esto no era suficiente”, señala. Por eso surgió la idea de entregar este kit de materiales, “considerando que no todas las familias tienen las mismas realidades o cuentan con los recursos para poder entregarle a los niños el aprendizaje que antes se daba en el jardín”.


La selección de cada elemento que recibieron en su mochila las niñas y niños fue un proceso colaborativo de mucha reflexión, explica Nicole, “se diseñó pensando en una diversidad de materiales que abordan distintas áreas de aprendizaje, qué materiales nos sirven para el trazo, para el desarrollo de la coordinación del cuerpo, la motricidad, la expresión, la precisión en el uso de sus manos, para sus emociones y la conexión de su mundo interior, el reconocimiento de sí mismos, el acercamiento a la lectura”. “Todas aportaron desde el lado sensible, pensando qué le puede servir a este niño o niña y que le va a gustar, para que juegue de manera espontánea, de manera libre. Fue bien rico”, agrega la educadora de sala cuna mayor.


En efecto, el juego es la base del proyecto educativo comunal. Isabel Jiménez, coordinadora de la red de salas comuna y jardines infantiles municipales de Renca, señala que “los niños y niñas aprenden desde el juego, la exploración y la disposición de materiales o entornos desafiantes. Construyen sus propias explicaciones y teorías sobre cómo funciona el mundo, las ponen a prueba una y otra vez, y amplían las representaciones que hacen sobre éste”. 


El proyecto busca que los adultos, los padres, madres, cuidadores y cuidadoras, puedan compartir el juego con los niños y niñas, aprendiendo juntos a partir de estos nuevos recursos, con la mediación y el acompañamiento de los equipos de los jardines. “El sueño es que todos y todas quienes componen la red de educación pública para la primera infancia en Renca se entiendan como una comunidad que aprende y educa en conjunto”, cuenta Isabel.

Nehemias, del Jardín Infantil Cumbre Volcán Ojos del Salado, junto a su hermana Paloma usando las gasas teñidas como capas.


“Fue una linda sorpresa”


“Para nosotros fue una muy linda sorpresa la recepción de este kit y un apoyo súper grande”, dice Silvia Jara, apoderada del Jardín Cumbre Monte Everest y el Jardín Cumbre Volcán Lonquimay, donde además es presidenta del Centro de Padres, Madres y Apoderados. Silvia cuenta que ha estado en contacto con las familias y los niños usan sus materiales, “hay algunos que se quedaron más con las plasticinas, los lápices, las pinturas. A mi pequeña le gustó harto su amiguito de lana, como ella le dice, y el cordel, porque ella es más de esas cosas de jugar, otros son más artistas y están con el block y los colores”.

Mía, del Jardín Infantil Cumbre Volcán Villarrica, disfrutando los materiales de su kit.


Por lo que ha percibido Silvia, las familias están contentas y lo agradecen, porque, además, “viene con una bolsita reciclable, todo bien organizado y bien pensado”. Creo que fue una logística muy bonita lo que hicieron”, agrega. Para Nicole contarle a las familias fue lo mejor, “cuando le haces entrega de esta mochila y te comparten fotos o videos de los niños y niñas con los materiales, jugando con ellos, tocándolos, y te mandan comentarios diciendo ‘se pasaron, esto está hermoso, se nota la dedicación, el esfuerzo, la vocación’. Eso como profesional te llena totalmente, es impagable”, señala. 


Para Silvia uno de los aspectos más importantes de haber recibido estos materiales es que “como apoderada te sientes que no estás sola, que estás apoyada, que la corporación y las tías se preocuparon por las familias, que están ahí pendientes de cubrir necesidades, es una preocupación tangible”, comenta. 


Nicole coincide con Silvia, para ella poder hacer estas cosas e involucrar a las familias la emociona. “Saben que no fueron olvidados y olvidadas por los equipos, por la comunidad de los jardines, por eso proyectos así deberían ser replicados. No hay nada más rico que ver a un niño feliz, un niño libre, un niño jugando. Es lo que más destaco de este proyecto, junto con la unión, el trabajo en comunidad, la reflexión, el cariño, la contención y la empatía”, concluye.

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