OPINIÓN

Quebrar el espejo


A propósito de la puesta en escena de la criminalización de la primera línea y del blanqueamiento de los partidos, quiero robar una reflexión de Antonio Manuel en la Huella Morisca “qué te pueden amputar para que dejes de ser tú: un dedo, una mano, una pierna, el corazón, un órgano de tu cuerpo ¿cuál? La única parte que te pueden quitar para dejar de ser tú es la memoria mirarte al espejo y no reconocerte […] hay pueblos que se miran al espejo y no se reconocen aunque los reconozcan todo el mundo”


En casi medio siglo pasamos del milagro económico a la fotocopia feliz del Edén, los obedientes y opacos ingleses de Sudamérica. El país de los desiertos y la crisis hídrica que se identifica con un iceberg. ¿Había algo mas que palabras en ese espejo vacío? ¿Habían formas o cuerpos que dieran sustento a ese “crecimiento sostenido en los últimos años” frase favorita de los economistas para no decir nada?


No. No había nada: solo el vacío aterrador de un precipicio disfrazado de horizonte. Precariedad  en su forma mas angustiante: invisible pero respirable acaso asfixiante…


Despertamos. Cientos tuvieron que perder los ojos para encontrarnos en ese espejo y reconocernos… reconocer que, como decía Lemebel, todos teníamos “cicatrices de risas sobre nuestras espaldas”. Y al fin sobre ruedas, con guitarras, pañuelos morados, multicolores, cacerolas y camotazos nos reconocimos como sujetos de derechos y de todos los derechos posibles salud, educación, agua, derecho a defendernos de una policía criminal y corrupta e incluso “el derecho a vivir en paz” y defender a pedradas nuestro arrozal de reivindicaciones.


Despertamos y así somos, vivimos ese “ser”, marchando, evadiendo, pedaleando, sufriendo y celebrando, ahí fuimos somos y seguiremos siendo la mejor versión de nosotros mismos solidarios,  inclusivos y valientes… por primera vez que un adulto mayor o un niño del Sename no se durmiera sin comer fue mas importante que un semáforo. 


Quiebren el espejo si quieren, díganle al mundo que fue un enemigo poderoso y no la gente “porque el chileno es tranquilo esforzado y amante del hogar y la paz”,  digan que aquellos que nos metieron en este lío lograrán redactar la solución… digan lo que quieran: ya sabemos quienes somos, y también cuan pocos son nuestros enemigos, sabemos la fuerza de nuestros puños y la tenacidad de nuestras piernas. Ya nos reconocimos y nos gusta ser así, nos reconciliamos con nosotros mismos, con nuestros cuerpos, con nuestros sueños tras décadas de bullying por parte de ese mísero 20% que nos tenía secuestrado dictándonos lo “in y lo out”…  Que nadie venga a ningunearnos y criminalizarnos: ya sabemos quienes somos y no vamos a retroceder.

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