ELECCIONES 2021 ENTREVISTAS POLÍTICA

Michelle Peutat, candidata a constituyente: “mi apuesta es por un proceso totalmente refundacional”

Dice estar preparada. Tras especializarse en Derecho Constitucional en su paso por las aulas de la Universidad de Chile, Michelle Peutat apunta alto y buscará en abril convertirse en uno de los 155 representantes que escribirán la Nueva Constitución. Aunque reconoce que aún se pierde un poco en Renca, ha venido desplegando desde enero una ‘modesta pero muy esperanzada’ campaña.

Tras años de militancia en el ala izquierda del Partido Socialista — donde intentó ser diputada por Magallanes y fue la única que se opuso (entre 55) a formar una alianza electoral con la DC en 2016 — Peutat emigró con otros ex-socialistas al Movimiento UNIR, uno de los cinco pilares del Frente Amplio. Haciendo una pausa en su campaña, Michelle conversó con el Radar Renca sobre sus motivaciones, expectativas e ideas que pretende llevar a la Convención Constitucional. 


Me gustaría partir con algo no tan electoral, si se quiere. ¿Cómo es que una joven del fin del mundo termina siendo candidata a Constituyente en Conchalí y Renca?


Yo soy magallánica, pero llevo 11 años acá en Santiago desde que me vine el 2009 a estudiar Derecho en la Universidad de Chile y donde me tuve que quedar porque obviamente acá hay mejores oportunidades laborales que las que hay allá en el estrecho. Hace unos tres años empecé a trabajar en la Municipalidad de Independencia, donde me fui encontrando con muchos compañeros y compañeras de organizaciones, pero también con vecinos y vecinas que no estaban organizados.


Un par de meses después de La Revuelta formamos una instancia que se llamó Independencia Constituyente, que busca acompañar el proceso con el énfasis en la Educación Cívica pero que también entrega herramientas a los vecinos que estén levantando actividades y requieren apoyo logístico. 


Al mismo tiempo empecé a trabajar en el comando del Apruebo en Independencia, donde fuimos conociendo a otros vecinos y dirigentes de la zona norte, donde la inequidad territorial se va repitiendo más allá de las fronteras de una comuna. Como había sido dirigenta estudiantil y por el trabajo que estaba llevando a cabo en Independencia, caía de cajón que como mujer, como joven, compitiera en el distrito. 


Sabemos, pero a veces a algunos se les olvida, que ni el Plebiscito ni la Convención salieron de la nada. ¿Cuál crees tú que es el saldo político del Estallido y cómo se lleva ese espíritu a una eventual Nueva Constitución?  


Este nuevo capítulo que abre la cancha de una vez por todas a soñar con un Chile distinto a impulsar transformaciones estructurales fue construyéndose a lo largo de muchos años con la movilización pingüina, el movimiento estudiantil el año 2011, las marchas por No + AFP, los reclamos desde las regiones por los temas medioambientales, etcétera. Creo que todo eso preparó un escenario donde se tornó sentido común la idea de cambiar la Constitución. Es obvio que con la pandemia ha disminuido la masividad, pero aún así esto se ha volcado, quizás más al territorio, a las ollas comunes, a la organización de los vecinos. 


Espero que el proceso constituyente también sea acompañado de movilización social, porque nunca hemos logrado ningún derecho mendigando ni negociando. Lo que se ha conseguido ha sido mediante las calles, y esa tiene que ser la tónica que acompañe las discusiones que se darán después del 11 de abril.


¿De qué manera esa organización que señalas, los cabildos, las asambleas, pueden dialogar con los constituyentes que sean electos? ¿Y en tu caso, cómo sería esa relación?  


Después de muchos años de vida democrática bajo las reglas de una dictadura y donde el individualismo pareciera primar, en cierta forma volvemos a recuperar el trabajo desde lo comunitario, lo barrial. Eso me parece que es clave y debe mantenerse ojalá por mucho tiempo. Mi apuesta es que no sólo el reglamento debe tener mandatos efectivos hacia los constituyentes para que estén obligados a dialogar con la ciudadanía, sino que mantener ese tejido social es fundamental para los cambios que vienen después.


Porque no vamos a redactar la Constitución, se va a ratificar y al otro día Chile va a ser distinto. Hay mucho que legislar, hay que gobernar y para esas transformaciones también se va a requerir la participación de la ciudadanía y mecanismos que mejoren la Democracia. 


Para aterrizarlo, ¿podrías nombrar alguno de esos mecanismos?


El referéndum revocatorio, por ejemplo. Hoy tenemos un presidente con 13 o 14% de aprobación y no hay ningún mecanismo de control de parte de la ciudadanía. Otro es la iniciativa popular de ley, para dejar de pensar sólo a nivel central y darle voz a los territorios, a las regiones. También está el tema de la obligatoriedad del voto y la reducción de la edad para votar. Fueron los jóvenes quienes demostraron que están interesados en la política y que pueden ayudar a cambiar las cosas para bien.


Y por último, incorporar a la institucionalidad una figura como la del Defensor del Pueblo que asegure la protección de los DDHH ante la impunidad que hemos vivido por 30 años y también en el último tiempo.



Hablemos un poco de expectativas. Por un lado hay candidatos que reconocen que no se podrá cambiar todo, que habrá que negociar y rescatar cosas de la Constitución previa, y otros que apuntan a que esto tiene que ser un proceso refundacional, donde se haga valer la hoja en blanco. ¿Por cual irás tú?


Yo soy de las que cree que este proceso debe ser completamente refundacional. La Nueva Constitución nos debe llevar a construir este país desde los cimientos, que contemple la consagración de los derechos sociales de una manera que hoy día no tenemos garantizada, por ejemplo un derecho a la salud que vaya más allá del acceso y que no dependa del bolsillo de cada uno. Lo mismo en cuanto a pensiones, en temas medioambientales, en un sinfín de necesidades que tiene el pueblo y que la institucionalidad no se ha hecho cargo. 


Aquí no se trata solo de avanzar hacia un sistema político con más o menos presidencialismo o más o menos parlamento. Hay que considerar a otros actores dentro del sistema político, como la importancia de los gobiernos locales. Por que cuando un vecino tienen un problema no va a tocar la puerta del Ministerio o La Moneda, van al municipio, y este debe tener poder real y efectivo para servir a sus comunidades. Lo mismo con los gobiernos regionales, que hasta ahora sólo ejecutan una agenda definida en Santiago. 


Y si lo llevamos al Distrito 9 o a Renca. ¿De qué manera podría mejorar la vida de los habitantes en temas mucho más cotidianos? 


Por ejemplo en el derecho a la ciudad. No puede ser que un vecino del distrito valga $1.200 pesos y un vecino de Vitacura $120.000. Es una diferencia abismal en los recursos que se invierten en las personas dependiendo de donde viven, siendo que la balanza debiese ser al revés. También los planes reguladores son distintos, cuando se hace una licitación tienen otras condiciones de mitigación, de ruido, del tiempo que se demoran en construir, y así podríamos seguir enumerando.


Vivimos en una zona norte donde hay poco acceso a parques, lugares recreativos o de reunión. No se puede hacer vida en común ni pretender que la gente sea feliz en 1.5 metros cuadrados de área verde que no solamente se requieren por una cuestión de mejor calidad de vida, a veces esos espacios nos permiten organizarnos, colaborar y reencontrarnos con otros vecinos.


Otro punto fundamental que debe estar en la próxima Constitución es el acceso a una vivienda digna. Hay un profundo problema de habitabilidad en varias comunas del distrito, hay tomas de terreno, hacinamiento, baja calidad de construcción a veces en laderas de cerro, etcétera. Entonces por supuesto que es relevante abordar eso y proveer, mediante políticas públicas ambiciosas, enfrentar ese problema y ofrecer respuestas dignas a la población. Por supuesto que eso dependerá también de cómo nos vaya en abril, pero yo tengo fe y confianza en el pueblo.


Es obvio que esa disputa se dará en campos muy variados y que no se podrá estar en todas. Generalmente los candidatos suelen “casarse” con algunos temas que conocen o han trabajado más en su vida personal o profesional. ¿Qué tres temas serán prioritarios para tí de llegar a la Constituyente?


Yo creo que hay temas que son trascendentales, por ejemplo, buscar el mecanismo para que los derechos sociales estén garantizados para los sectores más vulnerables de nuestra población y dotar de una institucionalidad que permita que sean ejercidos. Si pensamos sólo en una lista de supermercado, eso no sería capaz de canalizar el descontento. Hay que modificar los alcances y el rol del Estado para que respondan a las necesidades y expectativas de las personas. Si no, es muy probable que en algunos años vuelva a haber descontento o un reventón social. 


Lo segundo es descentralizar el poder. Nuestra democracia representativa tiene falencias y falta de control ciudadano. Si la participación es vinculante las cosas sólo pueden mejorar, no vas a tener elecciones con bajísimos niveles de legitimidad. La democracia tiene que tornarse algo más permanente y cotidiano en la vida de las personas, hay que devolvérsela al pueblo. Iniciativa popular de ley, disminuir la edad para votar, paridad en los puestos públicos, etcétera. 


Y lo último tiene que ver con las demandas de los pueblos originarios. No sólo deben estar reconocidos en la Constitución, esta debería reconocer la plurinacionalidad de Chile respetando los sistemas políticos, religiosos y la cultura de cada pueblo. Haciendo eco también de más de 500 años de resistencia de los pueblos indígenas y que desde el Estado solo se ha respondido con más violencia, con más apropiación de tierras ancestrales y criminalización.


Desde el lugar que nos corresponda, simplemente tenemos que apoyarlos, pero sin levantar la voz como una causa propia por que esa lucha les pertenece a ellos.


¿Qué pasa si por diversos motivos no se supera el umbral, la cifra mágica? ¿Hay posibilidad de rescatar ganadas importantes?


Vamos a tener que tomar decisiones estrategias que nos permitan llegar al mejor escenario posible para la ciudadanía y sus anhelos de reformas estructurales. Creo que nunca hay que renunciar a disputar. Personalmente también tengo mis críticas, creo que en el acuerdo 15 de noviembre se cometieron errores, no se escucharon todas las voces. Pero al mismo tiempo ha permitido ir abriendo nuevas puertas y democratizar aún más este proceso.


Por ejemplo con la paridad y los escaños reservados, que son cruciales para darle legitimidad al proceso y que nadie se sienta dejado atrás cuando se presente el proyecto final. Lo mismo sucede con la participación de candidatos independientes, que si bien tuvieron que saltar varias vallas podrán disputar en la elección de abril.


Hay que estar dispuestos a dar todas las batallas que existan, a no dar por perdido ni abandonar por que el resultado no sea el óptimo. Lo que se genere en la constituyente tendrá efectos por al menos 30 o 40 años, por tanto será una disputa será metro a metro. 


Para cerrar, ¿Cómo harás la campaña con tantas restricciones y cuidados sanitarios?


Es un desafío, por que la verdad es que soy muy de piel, me cuesta sólo entregar un volante a la distancia y no poder abrazar a las vecinas, quedarme conversando con ellas. Cuando chica en Magallanes todo se hacía en conjunto, por que casi todos nos conocíamos. Con mi abuelo íbamos a la junta de vecinos, ahí celebrábamos mis cumpleaños y los vecinos ayudaban a producirlo.

Extraño un poquito esa vida en comunidad, igual que el frío y los días largos, jaja. Pero en el distrito también hay rincones donde me he podido reencontrar con esos nexos, con esa forma de vida desde lo local. Ha sido como volver un poco a las raíces. Espero nunca más volver a alejarme de ellas.



Fotografías: Rodrigo Saavedra – elradarrenca.cl

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